Albores de la
                       
Ciencia

 

Impulso al progreso y desarrollo del Instituto Científico

 

Primeros ensayos de alumbrado eléctrico en el país

 

 

Los pronunciamientos comenzaron a hacerse comunes en el país; uno de ellos impulsado por Porfirio Díaz y su plan de Tuxtepec, trastocaría la estabilidad del país y en particular de las instituciones, principalmente del Instituto Científico de San Luis, pues el estado por su posición geográfica, entre otros factores, se convertía en el centro de este tipo de revueltas y pronunciamientos, alimentando con hombres las revueltas armadas, de uno y otro partidos. Por algo se le reconoce como San Luis de la Patria.

 

En este periodo Francisco Estrada se convierte en diputado local por el partido de Tancanhuitz entrando en las comisiones de instrucción pública y fomento. Desde ahí impulsa para que se le dote al Instituto de mayores recursos a fin de equipar sus gabinetes. Con cierta reticencia por parte de algunos de los diputados, entre ellos Degollado, que paradójicamente era director del Instituto.

 

A fines de 1876 triunfa la revolución de Tuxtepec y arriba al poder la fracción de ideas más liberales; derrocado el Presidente Lerdo de Tejada asume la gubernatura del estado el porfirista Carlos Díez Gutiérrez y los programas de desarrollo del Instituto se ven beneficiados de manera inmediata. De esta forma, como una de las primeras medidas de gobierno, se aprueba la partida de veinte mil pesos para dotar al Instituto de instrumentos y libros para formar una biblioteca pública del mismo instituto, abrir la escuela de medicina, e instalar un observatorio meteorológico, entre otras acciones.

 

Al parecer en este ínterin, se establece contacto con Pedro Garza y se promueve su regreso a México y a la Vice-dirección del Instituto, encargándosele además, la compra de los instrumentos para los gabinetes de física, química y de historia natural, así como la compra de libros para la biblioteca. En el mes de enero de 1877, Pedro Garza, aún en Alemania era nombrado nuevamente Vice-director del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.

 

A principios del mes de mayo Garza se encontraba de regreso en San Luis con el preciado cargamento que daría un importante impulso al desarrollo del Instituto y la posibilidad de realizar trabajos de investigación y de innovación tecnológica, que en principio no estaban asociados a los programas educativos del Instituto, pero que sus catedráticos si realizaban de manera independiente, en el sentido que no se les pagaba por este tipo de trabajo. Su salario se basaba, estrictamente, al pago de la cátedra impartida.

 

Con este cargamento llegaron a San Luis, promovidos, es de suponer, tanto por Garza como por Estrada, al menos dos máquinas de generación de electricidad, de algunos de los nuevos modelos de Gramme, convirtiéndose en las primeras máquinas ingresadas al país. De acuerdo a Estrada, dos de estos dinamos fueron adquiridos para el Instituto, de acuerdo a otras notas, en primera instancia, al menos una de las máquinas eléctricas fue destinada al Palacio de Gobierno.

 

Con ellas, aceleraron los trabajos y experimentos de Estrada y en noviembre del mismo año, realizaba los primeros experimentos de electrificación en el país y lograba encender por primera vez en todo el continente americano una luz de arco eléctrico, aprovechando para ello la realización de una jamaica organizada con fines benéficos, en el edifico del Instituto Científico.

 

De esta forma en el actual edificio central de la universidad se realizaba un experimento de gran relevancia y por primera vez en todo el continente se encendía una luz de arco. Hecho que sucedía, todo parece indicar, en el mes de noviembre de 1877.

 

Por el mismo tiempo, no sabemos si de manera coordinada, Pedro Garza hacia lo propio para utilizar la máquina en Palacio de Gobierno y realizar el cableado necesario para encender un par de lámparas de arco que fueron colocadas en el exterior del Palacio de Gobierno, iluminando la calle frente a la plaza principal y lateral, iluminando así la primera calle en el país. En el mes de octubre de 1877 se aprobó el servicio de iluminación eléctrica para el Gobierno del Estado, estando a cargo de Pedro Garza y de Casimiro Bernal que fungiría como ayudante de Garza.

 

San Luis, entraba de lleno a la modernidad, con la utilización de la más actualizada tecnología, y se convertía en la punta de lanza del desarrollo eléctrico del país. Sin embargo, la infraestructura para aprovechar estas innovaciones y nuevas ideas de gente como Estrada o Garza, no estaba del todo desarrollada en el país, la utilización a manera industrial y el apoyo para pasar a una utilización masiva donde, no sólo la generación de electricidad estuviera satisfecha, sino las líneas de transmisión, la potencia, entre otras, requería de un soporte industrial que el país estaba aún lejos de tener. Mientras en países como Estados Unidos que si contaba con dichos recursos, fueron aprovechados las aportaciones que Edison desarrollaría muchos meses después, y que propiciaron que se concedieran los primeros privilegios en materia de electricidad en el país a innovaciones extranjeras. Dura lección que al parecer, seguimos sin entender.

 

En 1880 el Ministerio de Fomento de México le otorga un privilegio a Pablo Jablochkof por la invención del alumbrado eléctrico que lleva su nombre, por el tiempo de diez años. Sistema que estaba enfocado a la utilización de lámparas de arco.

 

El ocho de marzo de 1883 se concede privilegio exclusivo a Tomás Alva Edison, por el término de seis años, por los perfeccionamientos que ha introducido en las lámparas eléctricas, en la manera de fabricarlas y en los medios para generar, distribuir, regular y medir corrientes eléctricas y utilizarlas en la producción de luz, calor y fuerza de conformidad con las explicaciones que presentó.

 

Con esto se establecía el control de los sistemas de iluminación a empresas extranjeras, con la posibilidad de inversión de capital nacional.

 

En San Luis Potosí, a fines de la década de los ochenta, se impulsa la comercialización de los servicios de iluminación eléctrica, realizándose de manera previa experimentos y demostraciones, como el realizado en la Mercería Alemana, en 1888, utilizando el sistema de Edison de luz incandescente, para dar lugar a un siguiente experimento propuesto, que consistía en encender luces en varias de las principales avenidas de la ciudad. Rememorando de cierta forma aquellos experimentos que once años atrás realizaran Estrada y Garza. Por ese tiempo Estrada había sido retirado de la cátedra de física en el Instituto Científico y tiempo después cambiaba su residencia a la ciudad de México, al igual que Pedro Garza.

 

Para 1892, la ciudad contaba con nuevo alumbrado, y tanto negocios como calles eran alumbrados eléctricamente. En ese momento se encargaba de las instalaciones la Empresa Potosina de Alumbrado y Poder Motor Eléctrico de Plutarco Ornelas.

 

Aquellos primeros experimentos de Estrada y Garza quince años atrás, hicieron común que durante 1878 se realizaran alumbrados eléctricos en eventos de importancia en la ciudad, como fue la repartición de premios en los exámenes públicos de los alumnos del Instituto Científico, donde con el fin de iluminar con luz eléctrica el mencionado Instituto, se hizo venir de México el alambre suficiente para prolongar las corrientes eléctricas y colocar en aquel edificio los aparatos de luz que darían, un magnífico efecto. Las crónicas de la época apuntaban: “El 15 del corriente tuvo lugar el reparto de premios entre los alumnos del Instituto Científico y Literario de esta Capital. El extenso patio de aquel edificio se había transformado en un elegante salón; mas de cuatro mil luces irradiaban en su ámbito y lo mas escogido de nuestra sociedad se hallaba allí presente dando realce á aquella fiesta del talento. El acto comenzó a las siete y media y terminó después de las doce de la noche”.

 

Los avances que Estrada lograba en el campo del electromagnetismo le permitía ir mejorando sus sistemas e innovando y logrando aplicaciones en sistemas de comunicación, como lo era la telegrafía, la telefonía, y aplicaciones diversas. La acumulación de logros le permitiría, años después, hacer propuestas como la del saneamiento de la ciudad de México donde sintetizaba los proyectos realizados desde 1867 y proponía el uso de sus mejoras instrumentales, cuyos privilegios le pertenecían y abría la posibilidad de aplicarlos en su propuesta de saneamiento, contra otros tipos de sistemas y dinamos para generación de electricidad que pertenecía a extranjeros. Su propuesta estaba basada en el motor que había presentado públicamente en 1868 mismo que había mejorado en 1877 con la llegada de las máquinas dinamo eléctricas para el Instituto Científico y con las cuales se realizaron los primeros experimentos de electrificación, específicamente iluminación eléctrica en el país.

 

La propuesta fue presentada ante la H. Corporación Municipal y escrita por Estrada el 30 de septiembre de 1891 y publicada por El Universal en la página 6 el martes 28 de octubre de 1894 y que llevaba por título: Reseña de los proyectos, presentados a la H. Corporación Municipal, relativos al saneamiento de la ciudad.- Reformas propuestas a estos proyectos.- Exposición de un nuevo sistema electro-dinámico.

 

Por su parte Pedro Garza, estaría un tiempo prestando el servicio de electrificación al Gobierno del Estado, y aprovechando la infraestructura generada por Garza para instalar una fábrica de hielo, la primera que existió en la ciudad, basada en la generación de energía eléctrica.

 

A fines de los setenta, Pedro Garza viaja a la ciudad de Hermosillo Sonora, invitado por el Gobernador Carlos Ortíz un joven de 29 años y de la misma edad que Pedro Garza, a tratar de abrir el Instituto Sonorense, con un proyecto educativo muy ambicioso. En dicho Instituto se proyectó establecer las carreras de Medicina, Veterinaria, Arquitectura e Ingeniería, entre otras. El medio no era del todo propicio, pues en ese momento Sonora presentaba un evidente atraso en materia de educación y no estaba preparada para emprender un proyecto de la magnitud que Pedro Garza proponía. De hecho, aunque hubiera tratado de implantarse en otras regiones del país. Ante la falta de suficientes personajes preparados en las ramas del saber necesarias para iniciar un programa educativo, logró convencer a un buen número de profesores de diferentes países, destacados en diversas disciplinas, para que se encargaran de las cátedras, con la inconveniencia de ser dictadas en lengua extranjera, inglés, alemán, francés, principalmente lo que derivó en un fuerte rechazo a su programa, amén de problemas políticos surgidos en la entidad. Pedro Garza había adquirido un Museo completo de Historia Natural, un Laboratorio de Química, un Gabinete de Física y aparatos para un observatorio. Finalmente el desarrollo del Instituto Sonorense fue abortado, para años después ser reactivado con un plan mucho más modesto.

 

Al terminar esta breve aventura académica regresa a San Luis continuando con su empresa de ampliar los procesos de electrificación en San Luis. Se casa en 1883 y posteriormente emigra a la ciudad de México terminando su compromiso con el Gobierno del Estado respecto al servicio de electricidad que le brindaba. Garza se encargó del servicio de iluminación eléctrica para el Gobierno del Estado de 1877 a 1885, usando la máquina que él mismo habría traído en la remesa de equipamiento y de libros para el Instituto Científico y Literario. Estrada menciona al menos dos máquinas en su pie de nota ya comentada. Pensamos que una quedó instalada en el Instituto Científico y la otra en Palacio de Gobierno. Crónicas periodísticas dan información al respecto. En la editorial intitulada Pasado y Presente aparecida en la Unión Democrática, se lee:

 

...se encargaron igualmente aparatos para el gabinete de física de este plantel y con ellos vino una máquina para producir luz eléctrica, que tal vez sea la primera de esta clase que se ha traído al país: la máquina fue colocada en Palacio...

 

Al quedar subutilizada la máquina de Gramme, Estrada solicitaba la donación de este equipo para el Instituto Científico, accediendo a esta petición el gobierno potosino quien determinó se entregase al Gabinete de Física, pocos meses antes de que Estrada fuera retirado de la cátedra debido a su enfermedad. En ese tiempo Estrada dictaba su cátedra en su propia casa. La entrega de la máquina es mencionada en el informe anual de 1885 de la Junta de profesores del Instituto y que transcribió el periódico La Unión Democrática.

 

A solicitud del Ciudadano Farmacéutico Francisco Estrada, Catedrático de Física de este Establecimiento, el Ciudadano Gobernador hizo que pasaran al gabinete de esta cátedra, las máquinas de Gramme y reguladores que servían anteriormente para el alumbrado eléctrico, lo cual ha venido a aumentar el número de importantes aparatos que ya posee la expresada cátedra.

 

         Poco se habla de las aportaciones de Estrada y Garza para dotar de luz eléctrica a la ciudad, sus experimentos e innovaciones para mantener encendidos focos eléctricos durante un tiempo prolongado, fueron los primeros en realizarse en el país; su contribución cerró una brillante primera época en el camino a la electrificación. San Luis Potosí siguió siendo pionero en una segunda época donde las industrias que ofrecían el servicio eléctrico instalaban sus sistemas en comercios y calles de la ciudad mucho antes incluso que en la capital de la República.

 

         Pedro Garza y principalmente Francisco Estrada se esforzaron por lograr que sus aportaciones e innovaciones fueran usadas en provecho de la sociedad mexicana, en particular la potosina. La falta de cultura científica, además de menospreciar el trabajo de nuestros paisanos, no permite visualizar la importancia de contar con una estructura económica y social que facilite el uso, industrialización y comercialización del conocimiento que se manifiesta en mejoras a instrumentos, sistemas y procesos, que a su vez inciden en el propio desarrollo económico y social. El problema ha sido y es complicado, en la actualidad seguimos padeciendo este problema. Ya lo apuntaba Estrada: Desde ahora te anuncio que no ha de faltar algún sabio que pretenda echar por tierra el fruto de los afanes que me han dejado sin poder ver la luz; pero esta es la recompensa que se nos espera, aquí donde nos humillamos admirando lo extranjero y despreciando las obras de nuestros hermanos.

 

         Si bien, al parecer en el Zócalo de la ciudad de México alrededor de 1852 la población se maravilló con el encendido de una luz eléctrica, que Estrada también practicaba en las aulas con la descarga eléctrica en bombillas o huevos eléctricos, que incluso se cree, construyó uno para el gabinete de física del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, el encendido por primera vez de luces eléctricas durante un tiempo prolongado con el uso de corrientes producidas a su vez por motores eléctricos, como el desarrollado en su momento por Estrada, les corresponde a Francisco Javier Estrada (hijo) y Pedro Garza que lograron encender, respectivamente, por primera vez en el continente, una luz de arco en el edificio de la actual Universidad Autónoma de San Luis Potosí, y la primer calle iluminada con luz eléctrica en el país, que junto con los trabajos que antecedieron estos logros, y que hemos narrado en esta serie de artículos, colocan a San Luis Potosí como la cuna de la electricidad en México.