Conversando con un
Jerzy Rzedowski Rotter, orgullo de la botánica mexicana
Jerzy Rzedowzki, biólogo que creara el Herbario Universitario y jugara un papel importante en el establecimiento del Instituto de Investigación en Zonas Desérticas de la UASLP, estuvo de visita en San Luis Potosí en el mes de abril del 2011, con motivo de un homenaje que le haría el Gobierno del Estado en el marco de firma de convenio con la COMEBI, la comisión sobre conservación de biodiversidad que preside José Sarukhán
Modesto homenaje a un gran personaje de la botánica mexicana y en donde los estudios sobre San Luis Potosí, realizados por Rzedowski que fueron de los primeros estudios, siguen siendo de referencia obligada. Un diploma de vidrio como los que suelen darles a algún campeón goleador de liga llanera, le fue entregado a Rzedowski por el Gobernador del Estado a nombre de las instituciones organizadoras, entre ellas la UASLP y El Colegio de San Luis.
el Dr. Jerzy Rzedowski, es de origen polaco y después del terror en la Segunda Guerra Mundial llegó refugiado a nuestro país. El Dr. Jerzy Rzedowski Rotter nació el 27 de diciembre de 1926 en la ciudad de Lwów, entonces Polonia y hasta hace poco Unión Soviética. Hijo único del Dr. Arnold Rzedowski y Ernestina Rotter pasó su niñez en la ciudad de Silesia en el suroeste de Polonia, donde cursó sus primeros estudios.
La Segunda Guerra Mundial modificó de manera radical su vida, y junto con su padre llegó a México en 1946 a la edad de 20 años, su primer trabajo fue como traductor en la embajada de Polonia en México.
En 1954 obtuvo el título de Biólogo por la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN e ingresó a laborar como investigador en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ese mismo año impulsó la fundación del Instituto de Investigación de Zonas Desérticas y promovió la creación del primer herbario estatal en San Luis Potosí, es aquí donde inicia su labor en pro del conocimiento de los recursos vegetales del país.
Su estancia en San Luis se da en la interesante época en que de la mano del Dr. Manuel Nava, la universidad potosina se convertía en protagonista del desarrollo académico y de investigación en el país y gracias a personajes como Rzedowski, Candelario Pérez, Ramón Villarreal y Gustavo del Castillo, entre otros, vivió tiempos de intensa actividad académica. Estos personajes son protagonistas en la creación de Acta Científica Potosina, la publicación científica de la universidad, situación que tratamos en uno de los números de El Nieto de El Cronopio.

Su esposa Graciela Calderón lo ha acompañado en sus aventuras académicas desde su estancia en San Luis, donde laboró al lado de su esposo. Como el resto de los personajes mencionados abandonó San Luis, en busca de mejores horizontes y después de realizar una estancia en Francia familiarizándose con los métodos europeos de investigación fitosociológica y con la vegetación de las zonas áridas del Viejo Mundo, regresa y se instala en el Colegio de Posgraduados de Chapingo y termina su doctorado en la Facultad de Ciencias de la UNAM trabajando sobre la vegetación del estado de San Luis Potosí.
Rzedowski es uno de los científicos de primera línea del país y ha recibido un gran número de reconocimientos a nivel mundial entre ellos el nombramiento de Botánico del Milenio y el Asa Gray Award otorgado por la Sociedad Americana de Plantas y Taxonomistas, premio que mencionamos pues el nombre del premio tiene que ver con la historia de la ciencia potosina, pues Asa Gray trabajó con el naturalista potosino Gregorio Barroeta en el siglo XIX y clasificaron nuevas especies de violeta endémicas de esta región.
El seis de abril del 2011, platicamos brevemente con el Dr. Rzedowski y Graciela Calderón, enfocándonos en la época de estancia en San Luis Potosí y como investigadores en la UASLP. Aquí, parte de lo que nos dijeron.
JR: Después de terminar la tesis y recibir el título de biólogo llegó casi inmediatamente la oferta de venir a San Luis Potosí. Yo creo que era esencialmente idea del que fue entonces rector de la universidad el Dr. Manuel Nava; otra persona que también intervino en la idea de crear un centro de investigación fue el profesor Ramón Alcorta. Ramón Alcorta era un geógrafo potosino que residía en la ciudad de México, estaba trabajando en la Facultad de Filosofía y Letras pero siempre estaba muy ligado a su tierra natal, eran gentes con visión. La época era muy difícil, todavía, para este tipo de iniciativas. La universidad era extraordinariamente pobre en cuanto a recursos económicos, de manera de que para poder contratarme hubo que buscarse un financiamiento adicional de afuera; sin embargo, la idea prevaleció. Así fue el inicio. El otro nombramiento que tuve para trabajar en la UASLP, fue de la universidad nacional (UNAM). Había la circunstancia favorable de que el secretario general de la universidad nacional era un potosino, el doctor Del Pozo (Efrén del Pozo) y por ahí surgió la posibilidad.
Hubo qué comenzar desde cero. Afortunadamente siempre contamos con el apoyo decidido, sobre todo del rector de la universidad, y así poco a poco con los recursos disponibles, comenzamos a armar un centro botánico, un herbario, un acervo de información de los recurso naturales del estado. Todo esto tenía sus altas y sus bajas, pero ese fue un periodo también muy importante para nosotros, para nuestro desarrollo profesional. Mi esposa nunca tuvo nombramiento de la universidad pero siempre estuvo muy activa como yo, incluso se nos pidió que diéramos clase en la universidad. Creo que debe de haber sido por iniciativa del doctor Alcorta que se fundó una escuela de geografía aquí en la universidad, y también participamos en eso, entiendo que esa facultad de ciencias (sic), que se buscó iniciar no progresó, es decir también hubo problemas, pero hemos tenido una serie de egresados de gentes que han abierto brecha, que han abierto camino. De eso se trató.

La universidad nos contrató, a un ayudante, que resultó ser un excelente elemento, se llama Agustín Rivera, él nos acompañó en numerosas salidas al campo, aprendió las técnicas del herbario, como había que documentar, almacenar los ejemplares del herbario; de manera que resultó ser un elemento de muchísima ayuda en la conformación de lo que estábamos haciendo.
No teníamos vehículo, de manera que para realizar el trabajo de campo, nos movíamos en transporte público, a pie, a caballo, como se podía. Después, con el tiempo nos hicimos de algunos medios de transporte. La UNAM tenía unos vehículos que ya no usaba, nos mandó uno aquí, un jepp muy destartalado, nos dio mucha lata, pero también nos dio muchos servicios.

Nosotros, trabajamos en la UASLP durante cinco años, después, yo me trasladé a trabajar en el Colegio de Posgraduados, que también se acababa de instalar en Chapingo; durante el trabajo que estuve haciendo allá, pude avanzar en la preparación de una meta global, que teníamos, que era un trabajo integral sobre la vegetación del estado de San Luis Potosí, eso lo pude terminar con la ayuda del mismo Colegio de Posgraduados, y eso quedó terminado, en el año 61, o sea dos años después de que nosotros estuvimos aquí, del 54 al 59, en 61 terminamos el trabajo de la vegetación de San Luis Potosí. Eso se publicó en una revista, que también publicaba la universidad que se llamaba Acta Científica Potosina, una revista que con muchas dificultades pudo ver su desarrollo, pero que buscando cosas de aquí y de por allá, la revista pudo continuar. Sí, pudimos publicar varios trabajos. El trabajo global se público en la revista.
La ciudad de San Luis era muy distinta de lo que ahora podemos apreciar, era una ciudad de provincia con un ritmo de vida especial, pero también con un ambiente especial, había problemas políticos, era la época de Gonzalo Santos que mandaba en la Huasteca, nos tocó vivir el cambio. Estábamos aquí cuando finalmente pudo entrar un gobernador por vía democrática, no por cacicazgo. El rector de la universidad era un personaje realmente notable. Para la época en que vivíamos, era gente con visión de lo que realmente debería ser la universidad.
Del Dr. Nava, pues que diría yo, además era un amigo, en una ocasión que fuimos a la zona limítrofe con Guanajuato, en donde hay unos cañones profundos del río Santa María, fuimos en la época de invierno y me tocó pescar un paludismo, llegue aquí con fiebres, y el que me atendió fue el Dr. Nava, me diagnosticó el paludismo de inmediato y en poco tiempo pude salir de este problema. Puede darse una idea de su calidad humana.
No tenía mucho contacto con muchas gentes. Con algunas de las gentes que tuve contacto fue con la escuela de medicina, con el Dr. Torre que era entonces el editor de la revista y a mí me tocaba ciertos aspectos de colaboración, tuvimos buena relación con él y con algunas otras gentes de la facultad de medicina.
El Instituto de Investigaciones Desérticas, no estaba en el edificio central, la universidad nos alquiló un local en contra esquina de la iglesia de la compañía, era un edificio particular, ahí comenzamos; entiendo que después, el instituto se ubicó en el edificio principal de la universidad, tengo entendido que sí, el instituto se ubicó en el edificio, pero eso fue cuando se fueron otras escuelas, por que estaba también saturadísimo el local.
El Instituto de Zona Desérticas, siguió su marcha, nosotros seguimos teniendo contacto con los biólogos que estaban trabajando ahí y estuvimos viniendo a San Luis con cierta periodicidad.
En el Instituto, éramos muy pocos, cuando nosotros nos fuimos, no había más que botánica, geología y química de suelos en esa época no llegábamos a diez entre todos. Impartí clases en preparatoria y después estuve con los geógrafos.
GC: Las jornadas de trabajo de campo, eran a veces verdaderamente muy cansadas, por lo menos yo me sentía muy cansada. una ocasión veníamos tremendamente cansados y deshidratados y nos encontramos en un ranchito a una gentes que vendían tunas, una muchacha nos estuvo pelando las tunas, se cortó el dedo, nunca dijo nada. En general, pues, nos trataban muy bien las personas, sentía uno confianza con ellos, amables y platicadores pues a veces nos daban aventón, a veces estamos a medio campo todos asoleados y nos llevaban; había una persona que hacia algunas colectas para los trabajos, resultó que era un vecino de nosotros. Eran caminatas muy pesadas, pero si en general si nos guiamos bien, lo principal era trabajar allá, nos tocó dar clases de zoología en la preparatoria.
Terminábamos nuestra charla con Jerzy Rzedowzki y Graciela Calderón , con el grato sabor de ver cómo los jóvenes alumnos de la ahora Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, de la carrera de geografía se apersonaron para conocer y saludar a uno de los autores de libros que llevan en su curso, libro que escribiera Rzedowski a principios de los sesenta y que sigue siendo un referente en cuanto a la vegetación del estado de San Luis Potosí y que tienen a bien llevar como texto en dicha carrera.